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Media maratón Granollers 2006. La crónica
Por Javier Torrents
Como miembros del equipo Diatletic, 20 corredores diabéticos tomamos parte el pasado domingo 5 de febrero en la Media Maratón de Granollers, probablemente la más popular del país, con casi 5.000 inscritos. Esta iniciativa liderada por Jaume Picazos y la Fundación para la Diabetes (www.fundaciondiabetes.org) con la colaboración de Roche y de la Fundación Sardà Farriol ha vuelto a demostrar que la constancia, la determinación y el entrenamiento tienen más importancia que el hecho de ser diabéticos para conseguir un reto deportivo.
La competición empieza a las 10:30, después de ver salir a los patinadores y a los participantes con sillas de ruedas. El día está despejado pero hace bastante frío y todos los corredores pegamos saltitos y nos movemos acelerados para combatir el frío y para matar los nervios. Delante nuestro, en primera fila está Haile Gebrselassie, plusmarquista mundial de la distancia y futuro vencedor de la prueba. Minutos antes de la salida todos nos hemos hecho un control de glicemia. En la mayoría de casos ha salido un poco alto. En mi caso 330 mg/dL, demasiado alto para empezar la prueba. No sé si me he rebajado demasiado la insulina del desayuno o que los nervios me traicionan, pero decido ponerme 2 unidades extras. Tengo miedo de que pueda tener alguna hipoglucemia durante la prueba, por ese motivo me llevo gran cantidad de azúcar. Iniciamos la prueba, cada uno intenta concentrarse y buscar un buen ritmo. Los primeros kilómetros son de ligera subida y discurren entre las calles de Granollers. Me marco un ritmo con mi pulsómetro para dosificarme. Cuesta que las piernas se calienten, pero voy avanzando y cada vez me veo mejor y con más confianza. Llegamos a una rotonda que es el Km 5 donde nos espera el agua y una pequeña mesita organizada por la FSF con Serafín a la cabeza con glucómetros y bebidas isotónicas. Decido no hacerme la prueba porque prefiero no parar el ritmo, pero cojo un Isostar para tomar azúcar. Aunque me encuentro bien no quiero sufrir ningún bajón porque en una prueba tan larga me costaría recuperarme. Seguimos corriendo dirección a la Garriga donde se encuentra la mitad de carrera. En este tramo me cruzo con la cabeza de carrera que son dos africanos menudos que parecen volar. Mientras leo el cartel de Km. 7 continúo manteniendo un ritmo cómodo sin forzar para poder acabar bien. Al llegar a la mitad de la carrera vuelvo a ver a gente del grupo. Esta vez es Pilar quien me da una bebida y me ofrece la máquina, pero como me encuentro bien continúo y no me paro. Las largas rectas que antes resultaban desesperantes subidas se han convertido en agradables bajadas que animan a incrementar el ritmo. Mi media por kilómetro hasta este punto ha sido de casi 5:30, y si quiero llegar a mi objetivo de 5 min/Km tengo que apretar. Me animo porque voy adelantando a otros participantes. En el Km. 15 vuelvo a renunciar a la máquina y tras coger un botellín de agua me adentro otra vez en Granollers. Los últimos kilómetros se hacen entre gente que aplaude y anima, me pregunto cómo se sentirá el campeón al pasar por este punto cuando yo experimento una gran emoción por acercarme a la meta. La última recta de casi 2 Km. Permite ver la meta al final, así que acelero para llegar cuanto antes. 1:47:24, éste es mi tiempo, algo superior al esperado, pero me siento satisfecho. No he tenido ningún problema, ni muscular, ni con el azúcar y he dosificado mi esfuerzo como marcan los expertos. Me hago un control de glicemia y estoy a 180 mg/dL, supongo que he tomado demasiado azúcar durante la prueba, pero mejor así.
Ya en la zona de meta nos agrupamos con los otros miembros del equipo. Los tiempos de algunos son increíbles, dignos de gente muy preparada, y ya empiezan a programar la siguiente carrera. Sergi Vernet, que durante la semana anterior se hizo famoso por su determinación por convertirse en Mosso d’Esquadra pese a que se les niega a las personas diabéticas, con un crono inferior a 1:30 demuestra estar más que preparado para afrontar esta experiencia profesional. Ánimo!!!
Después de una ducha nos vamos todos a comer juntos y a comentar la carrera. Las caras de satisfacción son palpables, y también de todos aquellos acompañantes y voluntarios que nos han dado apoyo durante toda la carrera, sin ellos habría sido más difícil y nos habríamos sentido más desamparados, gracias.
Una vez más, demostramos que pese a llevar un dorsal de otro color por ser diabéticos, no tenemos ninguna limitación. Un buen control y entrenamiento nos puede llegar a conseguir cualquier meta. Enhorabuena a todos y hasta la próxima aventura!!!
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